Hablemos

EL CONTEXTO

¿Cuál es la diferencia entre el bien y el mal? En un mundo donde la tecnología avanza más rápido de lo que podemos mantener el ritmo, estas preguntas se vuelven aún más difíciles.

A muchos les preocupa la inteligencia artificial o IA y su impacto en la ética. Pero la IA no es algo a lo que temer. La IA se puede utilizar para ayudar a los humanos a tomar mejores decisiones, mejorar sus vidas y hacer del mundo un lugar mejor.

Pero, ¿cómo nos aseguramos de que la IA se utilice para correctamente?

EL PROBLEMA

¿Cómo decidimos lo que está bien y lo que está mal? La IA puede tener un gran impacto en la sociedad. ¿Cómo nos aseguramos de que la IA se utilice para el bien? Hay muchas preocupaciones sobre cómo se podría utilizar la IA. Por ejemplo, ¿podría utilizarse la IA para mejorar las decisiones que toman los políticos?

Si la IA se utiliza para tomar decisiones que afectan a las personas, ¿hay alguna manera de asegurarse de que la IA sea imparcial? Y, si la IA se utiliza para tomar decisiones, ¿una IA debe ser responsable de esas decisiones?

¿CÓMO PODEMOS ARREGLARLO?

Uno de los mayores desafíos de la IA es que está diseñada para imitar la forma en que funciona el cerebro humano. Esto significa que la IA tiene algunos de los mismos sesgos que los humanos.

La mejor manera de solucionar este problema es utilizar la tecnología para programar máquinas para detectar y evitar decisiones sesgadas. Esto no es fácil.

Para hacer esto, necesitamos analizar el problema y comprender cómo podemos programar las máquinas para que tomen decisiones imparciales y justas.

Este es un desafío para los investigadores de inteligencia artificial y los ingenieros de software. Será un gran campo de investigación en los próximos años.

(este post ha sido escrito por un algoritmo)

Ayer en Madrid tuvo lugar el lanzamiento oficial de Plaiground y AI Lab Granada. Un evento muy especial para nosotros, en el que nos acompañaron clientes, compañeros de Minsait, socios como Google y NVIDIA y startups del ecosistema Plaiground.

Carlos Beldarrain (Minsait) y Jose Luis Florez (Plaiground) dieron comienzo al evento con la presentación de Plaiground: una nueva forma de abordar problemas complejos de manera colaborativa. Plaiground es nuestra respuesta a los grandes retos que el futuro nos depara, en especial en el ámbito de la inteligencia artificial. Un modelo de negocio abierto y colaborativo, en el que freelancers, startups, universidades y grandes empresas pueden multiplicar sus fuerzas para cubrir ese espacio cada vez más amplio entre negocio y tecnología.

A continuación, 3 de nuestros clientes compartieron su experiencia con el modelo Plaiground. Juan Antonio Torrero (CIO, Orange) explicó la relevancia de las tecnologías de aprendizaje federado para poder compartir datos entre empresas y aprender de ellos manteniendo privacidad y seguridad por diseño. Vanesa Jiménez (Directora de Transformación Analítica, Sabadell) habló de cómo dar los primeros pasos hacia una empresa inteligente que conoce el impacto de sus algoritmos en sus métricas de negocio gracias al gobierno de la inteligencia. Y David Rey (CDO, Idealista) compartió su experiencia en monetización del dato a través de la algoritmia.

Por último, se anunció el AI Lab Granada, un centro que apunta a ser una referencia mundial en inteligencia artificial. Pudimos contar para ello con la presencia de Enrique Herrera (Vicerector de Investigación, Universidad de Granada), Isaac Hernández (Country Manager España y Portugal, Google Cloud) y Javier Peman (IA para Universidades, NVIDIA). Este espacio es el lugar perfecto para el despliege de el centro de supercomputación más potente de España, y de relevancia mundial. Permitiendo hitos como el desarrollo del primer megamodelo del lenguaje en castellano, que supondría un activo estratégico de valor incalculable para España.

Para terminar, los asistentes disfrutamos de un cocktail en el que pudimos «desvirtulaizar» a muchos de los amigos que hemos hecho a lo largo de estos últimos 2 años, con quienes sólo tuvimos ocasión de hablar a través de una pantalla.

¡Ah! Y también contamos con una banda de jazz en directo, lo que en cierto modo no podía encajar mejor con el mensaje de Plaiground. Y es que en el jazz, todos los músicos tienen libertad para improvisar. Ninguno es el más importante. Todos se escuchan con complicidad. Y al final, lo más importante, es la canción.